Personal Pripyat


Departamento deteriorado con pocos muebles en mal estado.
Shila se asoma a la ventana, Cezna plumero en mano limpia los muebles viejos y roídos.
Shila: ¿Has visto como hay silencio últimamente?
Cezna: No podría ver eso, podría notarlo, yo no miro el sonido, y no creo que haya alguien…
Shila: Leí sobre un niño que miraba los colores del sonido...
Cezna: Estupideces en las que caes, deberías dejar de leer basura y mirar las cosas que importan en la vida, cómo la música…
Shila: No podría mirarla, podría escucharla…
Cezna: No te atrevas a burlarte de mí nuevamente, es esa clase de respuestas las que me desesperan.
Shila: Sólo juego contigo.
Cezna: Yo no juego.
Cezna se dirige a la cocina, abre el grifo, no sale agua: ¿Sabes si regresó el agua?
Shila: ¿De dónde?
Cezna: ¿Otra vez?
Shila: No sé a dónde fue el agua.
Cezna solloza: No creas, me doy cuenta, nada te interesa, nada, no me tomas en serio, soy tu pasatiempo, te daría lo mismo estar conmigo o con quien sea.
Shila: No, no digas eso, eso dependería cómo fuera esa quien sea.
Cezna corre y se arrincona en una esquina del departamento.
Shila la alcanza y le toma la cara: ¿Lloras? por favor no, me vas a hacer llorar a mí.
Se abrazan llorando.
Shila: Prometo poner más entusiasmo, es sólo que… tú sabes… nuestra situación… no es la más común… por así decirlo…
Cezna: No puedo creerlo, ¿Te vas a agarrar de eso, lo vas a sacar de nuevo?... eres lo peor, eres una, una… Maldita quimera.
Shila se levanta: No te voy a escuchar, estás alterada, seguro porque no tienes nada en el estómago. ¿Hay comida?
Cezna le alcanza: ¿Me amas?
Shila: Prometiste que si regresaba habría algo de comer.
Cezna se acerca y bruscamente trata de darle un beso.
Cezna: Dime, dime si me amas.
Shila: No es momento, ¿tenemos comida?
Cezna furiosa: Tus estúpidas evasivas… dime, contesta por favor, ¿me amas?
Shila: ¿Es poco no tener comida?
Cezna se voltea: No debería importarte, además lo dijiste, ¿recuerdas? que me amarías sin importar lo que pasara, aunque fuéramos tú y yo las últimas almas en este mundo…
Shila: Pero esto es distinto.
Cezna se voltea y se pone frente a Shila: Distinto, ¿distinto por qué?
Shila: Has mirado hacía afuera, está desolado completamente, como si la vida se hubiera terminado literalmente (se para junto a la ventana)
Cezna le alcanza: ¿Qué importa eso, qué me importa si no hay nadie aquí?... (se acerca a Shila y le abraza tiernamente) mientras estés a mi lado.
Shila: ¿Cuándo fue la última vez que saliste, ya no del edificio, por lo menos al pasillo?
Cezna: ¿Cuál es la diferencia? Si no he salido antes, o no saldré. Sólo me importa estar a tu lado, si salgo sólo seré un alma errante, en pena.
Shila: Tonterías.
Cezna: ¿Te burlas? Pero sabes que es cierto.
Shila intrigada: ¿Qué, qué es cierto?
Cezna abraza a Shila con fuerza: Que te amo, es lo que importa
Shila la avienta: No, no puede ser, has perdido el juicio, disociaste la realidad por completo.
Cezna: ¿Recuerdas cómo era la casa?, seguro me has dejado de querer porque ya no reluce…
Cezna grita: no es mi culpa, por más que limpio todo se viene abajo, me odias como odias este muladar.
Shila: Deja de gritar, te van a escuchar, se darán cuenta de tu locura.
Cezna grita desesperada: ¿Te importa mucho qué piensen los vecinos? ¿Crees que no me doy cuenta? estoy segura que me engañas, me engañas con los vecinos.
Shila: Cállate, nunca hemos tenido vecinos
Cezna muy calmada: Entonces, ¿por qué te preocupa que escuchen mis gritos?
Shila se toma la cabeza: No lo sé, no sé, me estás pegando lo loca.
Cezna grita fuerte: Quimera.
Shila desesperada toma a Cezna y la agita fuertemente: Dime, me urge, qué eres, quién eres, por favor dímelo.
Cezna responde tiernamente: Tuya, eso soy, tuya y es lo único que importa.
Shila se avienta al piso y grita: Mírate, mírate maldita fábula.
Cezna desesperada: No, no me miraré, sólo basta que tú me mires, que tú me ames.
Cezna abraza a Shila, yacen en el piso y lloran amargamente
Shila toma el rostro de Cezna- Te amo, te amo y no me importa si sólo estamos tú y yo solitas en este mundo, te amo sin importar lo que pase, pero… debo irme, esta situación me está destruyendo… o tal vez es lo único que me sostiene en pie… no lo sé, perdona, por favor perdona, pero no sé, este lugar no es para mí, no sé, no sé quién soy, o qué es lo que soy, necesito aire.
Cezna le grita en reproche: Qué excusa más tonta, cuándo has necesitado aire.
Shila abre la puerta, se despide llorando, sale del departamento.
Cezna corre y se tira en el piso junto a la puerta: No te marches, déjame explicarte, si te marchas no existo, no existo si tú no estás conmigo. Siento que si existo es sólo y desde que…
Comienza un ruido cada vez más grande, una multitud pasa por afuera del edificio, se oyen risas, gritos, pasos.
Cezna se toma el pecho con fuerza, se encorva en posición fetal y llora
Cezna murmura- Te amo, te lo prometo, la próxima vez que regreses habrá algo de comer…
Por Schava



La sombra de Prometeo

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