Solitario, deambulando ando

Por Olvi 




<< Siempre viviendo el presente como un futuro indeterminado. Siempre enamorados de hoy hasta el eterno mañana. >> [Utopías] Brenda Pichardo


   En ocasiones escuchamos decir: “¡Voy llegando!”, “estoy terminando”, “ando en eso”… A veces hablar mal es el error intencional de una sociedad que esquiva los compromisos del presente, del pasado y flota en el futuro. En parte es la sumisa defensa de la continua posibilidad que, con timidez, no afirma ni niega. Así se evita asegurar lo dicho y lo hecho, para mantenerse flotando en hacer una corrección posterior de manera inactiva.

  El habla errática permite el libre tránsito por la ambigüedad de los actos con discrecionales maneras indirectas y circunstanciales. Permite la negación, excusa o rectificación de lo que se ha dicho, de lo que se haya hecho, o de lo que aún no es. El habla coloquial del mexicano denota una idiosincrasia propia de la timidez, de la inseguridad, la desconfianza y la soledad. "Yo también ando en eso", intuyendo, filosofando y analizando la rebeldía del tiempo por la que los mexicanos tienen preferencia. Empezando (se empieza) donde conviene sin llegar a concluir en algo que implique un compromiso duro. Se adopta un infinitivo, dubitativo y ambiguo movimiento expectante que se expresa en lo indeterminado, como algo que se empeña a esconderse del ser. "En eso estoy", viendo, revisando, pensado, y a final de cuentas evadiendo o postergando... Cada mexicano sabe a qué le teme en particular, qué evade y por qué posterga una definición.

   El gerundio es la modalidad preferida del habla coloquial del pueblo, cada individuo en solitario. Pero también hay un recurso escondido detrás de esto: el del optimismo.  La forma de emplear, ese mal acomodo cultural de las palabras, es parte de una conducta de pudorosa concordia.  A los hispanohablantes no mexicanos les causa pesadez la decorosa diplomacia y la cautela expresiva de los mexicanos.  Esa cálida afectividad y reverencia mexicana para con los demás que a veces es y a veces no es sincera,  porque siempre queda a expensas de la deriva; pero claro, también encierra la continua ilusión de que el mundo y las personas podemos ser buenos y querernos con sinceridad, desde luego, "dependiendo" (en gerundio) de lo que se presente en su momento, bien sea lo deseado o ya sea que suceda aquello que se  teme. "Estoy viendo, sintiendo, como queriendo hacer algo para evitar que algo malo suceda: ¡jurando!



  Me quedo pensando en ese "Gerundio", como el eterno demonio que, sin percatarse, persigue su propia cola.  Solitario, en "La Calle", pues Gerundio no tiene casa, es un ambulante, apenas sabe que tiene un nombre polinominal, donde soñando se sueña ese poema de Octavio Paz que dice:


LA CALLE

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está obscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en las esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.





La sombra de Prometeo

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