Dos filósofos, Óscar de la Borbolla y Enrique Dussel toman el Zócalo de la Ciudad de México para discutir sobre la actualidad de Karl Marx


Por: Luis Veloz

Más de uno afirma por ahí que Marx ha muerto, y que su obra ha pasado a engrosar el museo de las ideas por la simple razón de que el capital contemporáneo poco tiene que ver con el capital del siglo XIX. Pero la realidad es otra, y prueba de ello fue el pasado diálogo que entablaron, en pleno corazón del Centro Histórico de la Ciudad México, en el marco la XV Feria Internacional del Libro en el Zócalo capitalino, Óscar de la Borbolla y Enrique Dussel. Dos filósofos sui generis, antagónicos, se dieron cita en la carpa Eduardo Galeano gracias al trabajo que realiza La Brigada para Leer en Libertad que encabeza Paco Ignacio Taibo II, que tuvo el buen tino de reunir a los dos filósofos con la única intención de que platicaran sobre la actualidad de Marx a la gente de a pie. Y lo que sucedió fue en cierto modo una sorpresa. Porque si bien es verdad que La Brigada… tiene un gran éxito en sus presentaciones, ya que cada que lo hace nos permite tener acercamiento a literatos, historiadores, antropólogos, etc. En esta ocasión, la nota fue que se excedió y por mucho el cupo de la amplia carpa para escuchar a dos filósofos discutir sobre Marx.  
Cosa rara. El caso es que ante el numeroso y por supuesto variado público que se dio cita, Óscar de la Borbolla y Enrique Dussel hicieron lo convenido, ya que sin guiones ni escritos previos, sin la pose de toga y birrete que se acostumbra en la universidad, ambos reflexionaron sobre la obra de Marx, con gran soltura y claridad. Aunque, era de esperarse desde un inicio que las opiniones entre ambos filósofos, estaba destinada a las discrepancias. Lo cual le dio un toque aún más interesante a su diálogo.
Polémico, irónico, por momentos ácido, pero siempre claro a la hora de hablar de filosofía, Óscar de la Borbolla inicio su participación a favor de un Marx popular, de estilo preciso, sin oscuridad, como el que se puede leer en La ideología alemana o el Manifiesto del partido comunista. Además, aprovechando el espacio, Óscar hizo un llamado a los filósofos para que de nueva cuenta tomen por asalto los foros públicos y hagan sentir su presencia.  No al lenguaje oscuro, secreto y cifrado, prosiguió el autor de Las vocales malditas, que sirve únicamente para iniciados, porque más que acercar la filosofía al pueblo, la distancia. Por su parte, Enrique Dussel, muy atento a los comentarios de su colega, tomó la palabra, y con su voz pausada, reflexiva, dio continuidad al debate. Y dijo que regresar a Marx no es un retroceso, sino es apostar por un pensamiento crítico que permite hoy en día comprender lo que permanece en tanto que “esencia” del capital: el trabajo humano.
Por lo mismo, hacer mención del retorno de Marx, implica recuperar una base potente y subversiva de un discurso que quita velos para dar cuenta de la razón maquinal con la cual opera el capital actual, pese a que éste no sea el mismo que viera surgir el filósofo alemán. De ahí que Dussel hiciera hincapié en el carácter “esencial” de capital, ya que partiendo de ahí, es posible adentrase en el centro del problema que se mantiene en el recorrido del modelo económico capitalista desde su origen hasta nuestros días: el plusvalor. Por su parte, Óscar de la Borbolla detalló que si por un lado hay que reivindicar el estudio de Marx, se ha de hacer sin que se caiga en la efervescencia de nuevos dogmatismos que desfiguren a Marx. Dussel, a su vez, se mantuvo a favor de la revitalización de la lectura de Marx, no tanto para terminar siendo doctos especialistas en su obra, si no por lo menos, dijo, para dejar de ser ingenuos con el problema de la explotación del trabajo al que estamos expuestos todos.     
Haciendo gala de metáforas y ejemplos coloquiales, de un lado y del otro, el diálogo entre los dos filósofos pronto rebasó el límite de una hora. Pero el público quería más. Fue entonces que, ante la insistencia de la gente para que el encuentro no finiquitara abruptamente, se acordó una segunda parte. El voto popular así lo decidió. Un tema tan amplio, rico e importante bien lo ameritaba.  De tal modo que el llamado para debatir por segunda vez la actualidad de Marx se llevó a cabo. Y tal como el primer encuentro, el segundo también fue un éxito rotundo. El lugar se abarrotó. Y el público asistente se preparó para escuchar una vez más el diálogo entre ambos filósofos.
En la segunda vuelta, Óscar de la Borbolla profundizó no sólo en Marx, sino en los contemporáneos de Marx y los marxistas. Los nombres se hicieron presentes: por un lado Proudhon, y por el otro, Althusser y Herbert Marcuse. Muchas lecturas y muchas interpretaciones a decir de Borbolla, han por supuesto acentuado la importancia de Marx, y el uso que se le ha dado, dependiendo el fin. Lecturas simples o excedidas nos ha permitido también reflexionar en los vicios de tomar a Marx como la única llave para la crítica, que, ante las condiciones económicas y tecnológicas de nuestro tiempo, más que dirigirnos hacia el fomento de acrecentar grupos marxistas, requerimos de mentes imaginativas que elaboren, como el propio Marx lo hiciera, una concepción crítica de nuestra realidad y circunstancia y por ende más apegada al capital del siglo XXI.
Dussel con la parsimonia que lo caracteriza, discrepó con de la Borbolla al especificar que por supuesto Marx no nos da todas las respuestas, que los problemas que se planteó el viejo crítico son limitadas a su realidad, pero ello no le resta de ninguna manera trascendencia. Si por ejemplo el término marxista se transforma en un término peyorativo después de lo acontecido con el socialismo real, no todos los marxistas se limitan a esa instancia, o se encuadran a ella, por lo mismo, releer a Marx se tiene que hacer con seriedad, e ir a sus escritos y derivar la lectura a nuestro momento histórico. Que es crucial. Sobra decir, que el encuentro dio mucho más de sí, las discrepancias pero, hay que decirlo también, las cercanías entre Óscar de la Borbolla y Enrique Dussel apuntó a las preocupaciones que ambos comparten por el mundo moderno, que tiene por base un modelo económico que sin duda, requiere de una contra ofensiva. Se agradece pues, la seriedad con la que ambos filósofos ofrecieron a sus comentarios, dejando claro que Marx está más vivo que nunca. Y que leerlo no implica repetirlo, sino complementarlo. En definitiva, el encuentro entre de la Borbolla y Dussel tuvo un excelente recibimiento, ya que mantuvo al filo de las butacas al público que se dio tiempo para escuchar y llevarse consigo, seguramente, más preguntas que respuestas, nada más y nada menos que al puro y viejo estilo de la filosofía.     


                       

La sombra de Prometeo

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