LA ESTRELLA QUE SE APAGO EN UN DUELO

Por Néstor Galaviz Jordan


“No llores por mi, que necesito de todo mi coraje para morir a los 20 años”
                Évaristo Galois


La noche 29 de mayo de 1832 en Cochin Francia el genio matemático Évaristo Galois se encontraba escribiendo cartas a sus familiares y amigos, pues el joven de 20 años de edad sabía que esa era su última noche, ya que había sido retado a un duelo a muerte por un lío de faldas (al menos eso se piensa).

Galois se inició en las matemáticas a los 12 años de edad en París. A los 15 años se adentró en el estudio del álgebra, donde realizó grandes aportaciones, como la teoría de grupos, solución a ecuaciones algebraicas mayores al cuarto grado y grandes problemas del álgebra moderna. Envió sus investigaciones a  Cauchy, los cuales fueron rechazados ya que un joven llamado Abel había realizado, poco antes, trabajos semejantes a los de Galois. Los trabajos de Évaristo nunca fueron publicados en vida.

A temprana edad fue admitido en la escuela politécnica de parís en donde se convirtió en un gran activista político con tintes revolucionarios  ya que en 1830 el grupo reactivo, donde se encontraba el joven matemático, obligó a exiliarse al rey Carlos X, no obstante  con la llegada del nuevo rey, Luis Felipe, su grupo fue aplastado y Galois fue recluido en prisión, lo que provocaría la expulsión de la escuela politécnica. El 29 de abril de 1932 fue liberado y el joven pudo continuar con sus aportaciones a las matemáticas, creando un mes antes de su muerte, una de las teorías más importantes de los últimos 200 años: “Las Estructuras de Galois” que sirvieron para que en 1997 Adrew Wiles demostrara el último teorema de Fermat.


El 30 de mayo de 1832 Évaristo Galois se presentó a su duelo, en el cual su contrincante era el campeón de esgrima del ejército francés, el cual atravesó con su espada el cuerpo del joven  matemático, quien al día siguiente murió de peritonitis. En 1943  Joseph Liouville publicó los manuscritos de Évaristo, donde se reconocieron sus aportaciones a las matemáticas aplicadas y, hasta el día de hoy, han servido de fundamento para grandes teorías, incluso son la base de la computación actual.



La sombra de Prometeo

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