NORMA X (JAGU)

  
  Norma X   
JAGU©

Es muy común pasear por la calle y ver a un indigente (debería ser alarmante, pero lo hemos vuelto común), nos preocupamos por todo menos por aquello que se queda en el camino, los olvidamos y tratamos de limpiar nuestra mente. A veces volteamos y decimos: “Pobres, se deberían poner a trabajar”. Sin embargo, habría que preguntarnos: ¿cómo llegaron ahí? Antes de descalificar habría que entender.
   Hoy conocí a Norma, ella vive en la calle. Me acerqué a platicarle de un proyecto que, como pocos, busca la inclusión social de aquellos que se quedaron desprotegidos. Primero identifiqué el entorno, un espacio recuperado de aquellos que sufren el fenómeno de la gentrificación y que exigen que haya un mejoramiento del aspecto de las calles; que se adornen con pintura, fuentes, pavimentados bonitos, incluso, si bien va, hasta una exposición de arte que, con ironía, excluye utilizando un lenguaje de inclusión. Que también exigen que no haya indigentes y que las autoridades en turno los desalojen;  y que, a juicio del proyecto, destruyan aquello que afee el paisaje (sin mencionar las rentas caras para colonos y negocios que pretendan utilizar el nuevo espacio).
     Al acercarme a Norma le pedí permiso para sentarme a su lado, ella accedió, le platiqué con ánimos del proyecto. Ella se negó, pero me enganchó en su plática  —no pude dejar de notar su dentadura descuidada,  lo primero que me hizo  preguntarme: ¿qué sucedió para que se descuidara así? Eso me mostró uno de los muchos niveles en que ella es vulnerable.
     Lo primero que salió a relucir es que no le gusta depender de nadie, que está decepcionada de la vida, me platicó que ya ha trabajado pero que no la trataron bien, que sus últimos jefes se aprovechaban de su esfuerzo. Acto seguido enunció las ganas de encontrar el amor, me dijo: “me gustaría tener un hombre que me proteja, que me trate bien. —Cual espejo me identificó con ambas emociones, y entonces me pregunto: ¿quién no busca el bienestar y no lo encuentra? ¿Quién no busca el amor y no lo encuentra? Tal vez son hechos sociales que reproducimos continuamente, entonces, ¿cuál es la diferencia entre Norma y yo? Puede ser el contexto, el nivel de estudios, incluso las oportunidades con la que ambos nos hemos encontrado; variables pueden ser muchas, pero algo es seguro, es un ser humano que siente, que busca y, aún en la desesperanza,  que se da a compartir, a platicar, conmigo.
     Con mis prisas, recordando que tenía un compromiso, traté de terminar la charla insistiendo que podríamos continuarla si se diera el tiempo para la actividad a la que la invité. Con un esbozo de sonrisa tímida ella me dio las gracias. No sé qué vaya a suceder con Norma, podría contarme una historia linda en la cual ella se recupera, encuentra un trabajo digno y sobre todo el amor. Esta plática me llevó a la reflexión, sobre todo a darme cuenta, de esa vulnerabilidad a la que todos somos propensos. De muchas maneras somos vulnerables, buscamos bienestar y a veces se nos niega. Las letras son un conducto, de tal forma me gustaría que estas letras lo fueran para detenernos  a reflexionar sobre qué tan cerca estamos de cruzar esa línea entre la indiferencia y la reproducción de la desigualdad que nos hace olvidarnos de aquellos que no encuentran las condiciones necesarias para estar dentro de la sociedad.
JAGU ©

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La sombra de Prometeo

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