En la lengua se refleja la cultura

EN LA LENGUA SE REFLEJA LA CULTURA

Luis Salas González

Como seres humanos tenemos la necesidad de comunicar nuestros sentimientos,  pensamientos y la forma en que lo hacemos es a través del lenguaje y éste es corporal, hablado y escrito.

¿Qué es el lenguaje? Para ello hay que tener presente lo que es la lengua, ésta es un órgano del ser humano que se encuentra dentro de la boca, un órgano que nos permite emitir sonidos, así como para degustar la comida. Sin embargo, lengua también tiene otro significado el cual es la facultad de hablar (DRAE).


Lengua viene del griego glossa y del latín língua, ambos significan hablar. Haciendo un análisis diacrónico se observa que el contenido semántico de la palabra no tiene variable, permanece igual. Ese significado se traslada a las lenguas romances como al español, al portugués, al inglés, al francés, etc. En todas estas lenguas el significado de lengua es la facultad de hablar. Ahora bien, si observamos otro significado de lengua que no es de origen griego y latín, se observa que lengua no significa solamente hablar, sino que involucra un escuchar.

Pero ¿qué implicaciones tiene que en una lengua (idioma) tenga un significado y en otra lengua otro? Las consecuencias son esenciales ya que es la manifestación de la cultura. La lengua es el medio por el cual se expresa cada cultura. Cada cultura nombra su entorno de acuerdo al cómo se relaciona con él. Nombrar tiene contenidos que establecen relación de sujeto-sujeto o sujeto-objeto, dependiendo la cultura es el cómo se establece esa relación. La cultura es fruto de la relación entre humanos y la madre tierra, es producto de la transformación, de la interpretación o nombramiento de lo real concreto y de las relaciones establecidas entre sujetos.

El ser humano, además de producir sonidos que emiten palabras, también ha creado símbolos (signos) para significar el sonido. Así es que el ser humano puede expresarse desde la mímica, el habla y lo escrito. El primer lenguaje que se manifiesta es el corporal (visual, oído y tacto), principalmente. La primera comunicación es rostro a rostro, el rostro dice más que mil palabras. En el rostro se manifiesta la alegría, la tristeza, el enojo, la rabia, el amor, la valentía, la generosidad, etc. El Otro, por el simple hecho de estar frente a mí ya significa algo, además, él me da significado, ambos nos co-significamos, nos damos sentido. Los que se relacionan rostro a rostro significan y dan significados a los cuerpos como a las palabras que dan significado a lo que les rodea. Antes de la palabra hablada está el cuerpo que emite un sonido y acompaña con un gesto, en conjunto dan un significado a la relación entre sujetos. Es el momento del silencio que da posibilidad a las palabras, no dicen algo oralmente pero expresan con la pura presencia. Ese estar frente a frente en la amistad, en el amor, en el hogar, es la aproximación inmediata que implica la reproducción del  signo, significado, significante de una cultura. 

Después de estar en esa aproximación inevitable comienza el acto del habla. El humano nombra su entorno esférico, es el único ser que nombra y transforma lo que le rodea. Así, él se ve en la necesidad de producir símbolos (signos) que remiten al nombramiento de un sujeto u objeto-concreto o abstracto- (significado). Sin embargo, con el paso del tiempo, el signo se modifica al igual que su significado (significándose), aunque en la mayoría permanece, sólo se amplía. Ese significado a su vez hace referencia a otras palabras, por eso es significante.



El ser humano primeramente tuvo que evolucionar para desarrollar su cerebro y su vez comenzar a producir el lenguaje. El cerebro, órgano interno, grupo de neuronas interconectadas, es el que permite el conocimiento de la esencia de lo que nos rodea. Las neuronas son las que realizan la separación del fenómeno respecto de la esencia, las que hacen que tengamos un control de nuestro cuerpo, las que permiten que nombremos lo real. “Al percibirse un estímulo puede producirse, por ejemplo, la <> de temor (a causa de la evaluación de algún momento <> posible por dicho estímulo), al que le puede surgir una acción por aptitud innata (…) o fruto de aprendizaje (…)” (Dussel, 1998, 97) Dussel indica que el cerebro, eje central del sistema nervioso entra en acción por el estímulo de lo real, una señal que es percibida por cualquiera de nuestros cinco sentidos y se dirige directamente al cerebro. La acción es que las neuronas se encargan de crear mapas, en producir conceptos, categorías que reaccionan ante el pasado como memoria y/o ante el futuro como proyecto. El cerebro se encarga de mantenernos con vida de manera consciente y autoconsciente, su facultad es la de crear mapas, los cuales nos ayudan a situarnos, a manejar un lenguaje en un determinado lugar y en un cierto tiempo. No hablamos igual cuando estamos en la academia a cuando estamos con los amigos en la calle. Son mapas que establecen códigos que van madurando conforme vamos creciendo.

Se forman las estructuras cerebrales, las cuales nos ayudan a reproducir un lenguaje. A pesar de que todo ser humano, en cierta medida, desarrolla de la misma el cerebro, la presencia del lenguaje en cada cultura es diferente. Aprendemos de la misma manera pero se le da sentido distinto a la realidad. Regresemos, al inicio se planteó la definición de lengua a partir de dos orígenes. Es decir, tenemos una misma palabra con significados distintos porque cada cultura le da otra semántica. Como hemos dicho, la cultura es gracias a la transformación e interpretación de la madre tierra. Sin embargo, en el planeta tierra no existe una sola cultura, sino que existen muchas. Así, cada cultura transforma e interpreta con un sentido distinto a la totalidad que le rodea. Este sentido lo expresa a nivel conceptual y cada cultura tiene sus conceptos que hacen referencia a las relaciones concretas. “Por lengua entendemos una totalidad de momentos significantes formada por unidades elementales en un momento de sus historia, que expresan fonéticamente (o por escrito) la totalidad de sentido. La totalidad interpretada representa el mundo y la lengua expresa la interpretación.”(Dussel, 1996, 144).  Así, cada cultura da un significado, da una semántica, que establece formas de relación sujeto-sujeto o sujeto-objeto, además que tienen un significado distinto a pesar de que sea la misma palabra.

Ya pusimos el ejemplo de la definición de lengua. Pongamos otro ejemplo donde se expresa el ser de cada cultura por medio de su lengua. En español la palabra nosotros hace referencia al pronombre personal de la primera persona del plural. Es decir, el nosotros del español sólo hace referencia a un conjunto de personas, a relaciones intersubjetivas. En cambio, un idioma que no es de origen griego y latín, el tojolabal, la palabra tic se traduce como nosotros, sin embargo, el significado de nosotros es otro. Aquí nosotros significa la relación armónica de la totalidad de los seres existentes. Para la cultura tojolabal no hay cosas, objetos. Es decir, el nosotros de los tojolabales no sólo es una relación intersubjetiva, sino que es una relación con el todo. Todos son sujetos, desde la silla, la mesa, el árbol, el perro, la olla, todos son sujetos, por ello el nosotros no es solamente una relación entre personas, es más que eso.



Un ejemplo más que nos da Carlos Lenkersdorf.  Realiza un análisis de una frase tanto en español como en tojolabal: les dije; kala awab’yex. Veamos el análisis que hace Lenkersdorf, él ve palabra por palabra de la oración, primero el español: les hace referencia a la segunda persona del singular; dije indica que es un verbo transitivo, voz activa, pretérito perfecto; la (e) indica el sufijo que implica la primera persona del singular (yo); la oración está en objeto indirecto (no hay alguien en específico sobre quien recae la acción).  Por otro lado, el tojolabal: (K) es un prefijo que señala la primera persona del singular (yo); ala, es el verbo decir en pretérito; aw, nos da la segunda persona del plural;  ab, raíz del verbo ab’i (sentir, escuchar); yex complementa aw, ambos nos señalan la segunda persona del plural, ustedes. Entonces, una traducción más fiel es: yo dije, ustedes escucharon. (Cf, Lenkersdorf, 1996)

¿Pero qué nos indica esta distinción? Primero, en la definición de la palabra lengua, se nota que las lenguas occidentales tienen un significado unívoco (de ahí que tanto la mujer como los niños no fueran importantes en la cultura griega y romana, sólo el hombre tenía valor), no hay dualidad. En cambio, en el tojolabal vemos que el significado no sólo implica el hablar, sino que implica el escuchar, no se olvida de que hay un receptor. En la oración de les dije (en español); les dije, ustedes escucharon (tojolabal), se refleja lo mismo. La oración en español es unidireccional, un imperativo, de ahí que hallemos objeto directo e indirecto. En el tojolabal ocurre que no hay objeto directo o indirecto, es bidireccional, el emisor espera una respuesta del receptor, en el español no esperamos o esperamos a que obedezcan. Se nota que la lengua es el reflejo del comportamiento de cada cultura, en una se da la objetivación y en la otra no, una es unidireccionalidad y la otra no. Son implicaciones tremendas, el resultado es la aniquilación de la madre tierra y la objetivación de las personas.

No queremos decir que el tojolabal es la única lengua que tiene una semántica distinta de las lenguas occidentales, seguro que hay muchas otras lenguas en Asia, en África, en América que el contenido de sus palabras son similares al tojolabal en el sentido de que no objetivan a la madre tierra como a las personas. También queremos agregar que no todo el tiempo, en el español es objetivación, de lo contrario no se podría establecer relaciones comunitarias, donde se reconoce al Otro. Además, que se puede re-semantizar la misma lengua con el fin de evitar la objetivación que no es más que la utilidad.

De esa manera, acabamos de observar dos lenguas que expresan y establecen una forma de relación concreta. La lengua es un medio por el cual se instituyen relaciones interpersonales y por tanto instituciones que trascienden de generación en generación. Así, los conceptos, tanto de una lengua como de otra, se transmiten sin cuestionar su significado y la relación que implantan. Cada cultura tiene su forma de ver el mundo, de relacionarse con lo que le rodea y eso también se manifiesta en la lengua. Son las instituciones familiares, educativas, económicas, políticas, deportivas, las que reproducen los conceptos y con ello formas de relaciones. El lenguaje es la manifestación de la subjetivación o la objetivación de la madre tierra como el del Otro.

BIBLIOGRAFÍA

Dussel, Enrique. 1998. Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión. Trotta, Madrid.
Lenkersdorf, Carlos. 1996. Los Hombres Verdaderos. Siglo XXI, México.


La sombra de Prometeo

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